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Jinete de amor

Heme aquí a las 3:43 de la madrugada, intentando acomodar las palabras para que salgan ordenadamente y con sentido.

Soy un hombre que no se raja ni a los retos, ni a los problemas. A veces eso puede serte de mucha ayuda, y otras veces no te puede servir de nada.

Creo que el jinete tiene un temperamento en especial, uno que nos hace realizar algo tan peligroso como lo es un jineteo (ya sea de toro ó de yegua).

Hay que tener coraje, pero estar tranquilos. Debe estar sereno, pero vivo. Y ser un hombre perseverante, ó por decirlo de otra manera: un necio de primera!(así como yo!)Creo que hay que ser muy tercos, pues nos enfrentamos a la lucha del animal por bajarnos de sus carnes. Llevarle la contraria y decirle: “me voy a quedar arriba hasta que te calmes; mientras pegues los reparos seguiré aquí.”

He comparado un jineteo con una relación amorosa, ó con un cortejo de amor. Porque suele pasar que nos toca una potrancona que se hace la difícil; intenta bajar al jinete mediante sustos, reparando salvajemente, galopando, soltando patadas, intentando morderlo, alzándose de manos y pegando tremendos brincos. Pero habemos jinetes que no nos bajamos, que no aflojamos la mano, que no nos dejamos intimidar, y que le buscamos cuanto tenga, para que al final, una vez que ya se haya detenido y haya asimilado que no nos bajaremos, podremos agradecerle con el pensamiento por habernos puesto a prueba. Porque así es como enfrentamos nuestro miedo al fracaso, pero también nos demostramos de lo que somos capaces, que somos hombres fuertes, con valía y corazón. Que no importa cuán salvaje sea la potrancona, es más fuerte el amor.

Una relación la he llegado a considerar como la jineteada de mi vida, donde sólo pueden suceder dos cosas: Triunfar y llegar al final, ó, aflojar y dejarse vencer.

La decisión está tomada desde antes de subirse a la yegua. La has mirado en el cajón, puedes predecir la dificultad que te presentará, e incluso te das el lujo de imaginar que te tumbará. Pero tu amor por lo que haces es más fuerte que el miedo.

A veces tenemos miedo a fracasar en una relación, tememos salir heridos. La potrancona pareciera odiarnos al pegar cada reparo, quiere bajarnos, nos suelta mordidas como diciéndonos: “no te quiero conmigo, no te quiero!”.

Y no es que busquemos domar a la potrancona ni a la mujer, lo único que queremos es demostrar que nuestro amor es más grande que todo. El amor por jinetear es semejante al amor que usamos con nuestra pareja.

Al final, respiramos estando ya en el suelo, admirando el ejemplar que nos tocó. Habiéndonos superado a nosotros mismos, logrando salir triunfantes.

“Me he subido a jinetear esta relación. Podrá haber sacudidas bruscas, golpes y momentos en que el temor me invada. Pero quiero terminar con los pies bien puestos. No aflojaré mis brazos, ni me dejaré intimidar por tus actos. Porque soy un hombre que te ama y que te quiere por mujer sólo a ti, mi ingrata.”

Carlos L.M.

Ya viniera esa bella potrancona!!

1 comentarios:

Isia | 11 de diciembre de 2009, 9:37

Mira que me jode que compares a una mujer con una potranca...xDDD o Yegua, no me cansare de decirtelo... ^^

Biquiños

Mario Bros *o*